Mañanas, tardes

La luz de la mañana es amplia
vigorosa
huele a niña recién nacida
y a deseos por cumplir
se cuela entre las plantas
las acaricia y hace renacer
el verde tierra

en las primeras horas del día
todo es posible
encontrar trabajo
arropar los desencantos
cargar de maletas el tren
hacia el país de no volverás

pero las tardes llegan deprisa
cansadas
el blanco es marrón
y los ojos ofrecen
miradas lejanas
las calles tienen
el mismo sabor
de ayer
a abrazos perdidos
entre las costuras
de los relojes
a huellas tercas
a frases hirvientes
a niña sin mecer
a brazos sin manos
ni huesos
a cuerpos que imploran
la redención

las tardes saben
a vida quemada

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