Fantasmas

Los abrazos irán a otros cuerpos y sus manos no abarcarán las mías.
No los veré tras la cuarentena, como tampoco lo hacía antes (salvo en algún sueño impreciso).
No pronunciarán mi nombre y si lo hacen hallarán un eco informe.

¿Y esos fantasmas devotos?
¿Saborearé su carne extinta?
¿Vivirá la dicha en sus bocas ajadas?

El tiempo es una promesa dúctil
y sobrevivir
una medida de tiempo.

Volverán

Volverán. Las amapolas siempre muestran sus hechizos. Los gorriones nos habitan con encantos. Cinco y dos, el arcoíris. La lluvia sobre una piel algo más blanca, algo más sabia. Las risas sobre las calles. El balcón (solo) con sus geranios y la ropa aventurada. Las citas, los encuentros blanditos después de la marcha. Los aplausos tras el arte. La música en expansión con las bondades del universo. Los cuerpos cercanos, sin profilaxis.

Volverá todo. Estoy segura.

Pero hoy, con marzo entre los dientes, solo pienso en la (inmensa, necesaria y laboriosa) reparación.

En primavera

Llega una nueva estación
regada del gris intenso
llega para no marcharse
aunque no porta maleta

Los brotes ahora iluminan
algunas ramas huesudas
mientras la lluvia y el frío
aguardan la coyuntura
-como ego desmedido
descendiendo hacia lo alto-

Difuminan los contornos
del futuro
ese que se medirá
entre bosques
a mares

La reina del caudal dice:
lo que no cuidaste en invierno
no esperes que florezca
en primavera

Un naufragio

Un naufragio. De esos que se extienden durante meses, quizás años.
La tormenta viene avisando, la tripulación ya sabe.
Todo queda sumergido: animales, equipajes, brazos, piernas.
El daño es irreparable y la oscuridad absoluta en el fondo del mar.

Sin embargo, de repente, un movimiento. Algo se acciona. Algo inquieta el sigilo infinito, se instala en la superficie y logra ver el cielo. Algún rayo de sol.
No todo se perdió. Algo está flotando.

Aunque ahora quede a la deriva.

El pozo

El comienzo es impreciso
no sé si la masa espesa en el estómago
fue antes o después
del latigazo
 
Los años del hambre
de repente se acercaron
y no apareció sostén
 
Lo seguro: el desamparo
ese pozo que se nutre de todo
y aún así nunca se llena

Poema de invierno

Dos pequeñas hojas salvajes
resisten al invierno en la rama
de un árbol huesudo

tormentas, tifones, aullido polar
presienten nevada espesa

(llegará la dicha
lloverán colores
susurra la una a la otra)

el contratiempo no empapa su entereza
y siguen pacientes
confiando en la primavera

Alambreo

Y al fin la vida era esto:
el colegio y diversión
la metamorfosis joven
universidad de sueños
-alguna vez fueron amplios-

después ya se vino abajo
se engancharon a la valla
las notas de cien exámenes y una
ocupación ilustre
con un sueldo hasta la tumba

el reloj advierte
seis de la mañana
la supervivencia espera

nuevo día
mismo suelo

alambreo como cualquier perdiz

Filo

Palabras afiladas
puntiagudas
traspasando la frontera de la carne
verbos nombres
acción basta
los adjetivos no eran desconocidos
cuando se sublevaban
aunque ahora son más hondos

y ya no hay comas ni puntos
porque todo es cascada de agravio
impactando en el estómago
que perforado solo tiene
espacio para nada

las frases más corrosivas
siguen buscando su tregua

La muela

Ayer me quitaron la muela del juicio.
Reconozco que iba con miedo, pero fue mucho peor de lo que esperaba.
Cirugía oral, decía la cita.
Cirugía mental resultó.
Salí de consultas externas y externalicé el cerebro.
Exodonocia del cordal 28. Los efectos temidos.
Al salir del hospital hablé de denuncias falsas, de fronteras necesarias, de pobres por elección.
Me fui directa al Black Friday. Llené bolsas y bolsones.
Invertí mis pocos ahorros en un Lamborghini a plazos.
Decidí meterme en política.

Me extrajeron la cordura.
Y aquí sigo desdentada.

Octubre

Y empieza octubre y parecen
congeladas las semanas
de la sal

al este lo venidero
al oeste lo aprendido
al norte vivo un gran sol
al sur una luz sumisa

entre los cuatro costados
resurge
ese gran ciclón